EL DÍA EN QUE LOS NIÑOS SALIERON DEL AGUA

Dra. Yolanda de Varela

El ambiente de mayor protección para un niño es el vientre materno. Allí, nadando en el líquido amniótico, desarrolla sus órganos y habilidades para enfrentar el mundo externo. Sólo la experiencia de dependencia en una figura temprana y con un ambiente sostenedor brindará posteriormente la posibilidad de independencia real en el futuro adulto.

“El día en que los niños salieron del agua” hace alusión a la necesidad del niño desprotegido por adquirir una seudo-madurez que le permita valerse por sí mismo cuando las personas y el ambiente fallen en su función protectora. El título está inspirado en una vieja película titulada “El día en que los peces salieron del agua”.

En los años 60, una sangrienta guerra entre Estados Unidos y Vietnam cobró la vida de jóvenes que cumplían con su deber cívico de hacer servicio militar. A través de la historia, los jóvenes han sido escogidos, por su fuerza y energía, para resolver en las guerras los conflictos sociales, económicos y políticos creados por los adultos. La esperanza de las civilizaciones ha sido usada como moneda de intercambio.

Al inicio de la guerra de Vietnam, los padres de los jóvenes estadounidense pensabanquecumplían con su deber a la patria, personificada en el “padre gobierno”, hasta que sus hijoscausaron que se despertara en ellos la realidad de su paternidad responsable. Vimos entonces un cambio importante en los grupos que se manifestaban ante la Casa Blanca; ya no eran los hippies, sino los padres protegiendo a sus hijos. Estados Unidos terminó retirarándose de Vietnam, algo impensable sólo unos años antes.

En diciembre de 2018, una adolescente de sólo 15 años confrontó a dirigentes de las Naciones Unidas con una denuncia: “ustedes no son maduros para enfrentar la verdad, nos dejan esa tarea a las generaciones venideras”. El año pasado, aquí en Panamá, un grupo de jóvenes instaló una barrera en la desembocadura del río Juan Díaz para detener los desechos que iban a contaminar el mar. En el mundo, chicos y chicas recogen basura en las aguas internacionales. Me impacta escuchar a los jóvenes escolares debatir con acertado conocimiento sobre la injusticia de las políticas ambientales y también denunciar las situaciones discriminatorias.

Es conmovedor y aterrorizante ver y escuchar a tantos niños que “han salido del agua” porque el ambiente sostenedor de vida ha fracasado. Y las preguntas que no escuchan los sordos son: ¿dónde están aquellos padres que deben reconocer una diferencia generacional que los obliga a cuidar de los futuros adultos? ¿Dónde están los “gobiernos padres” que pueden usar sus recursos y poder para proteger a los jóvenes, quienes son la esperanza del futuro? ¿Dónde está la conciencia de que no hay futuro de vida para ellos a menos que se desarrollen cambios radicales en el cuidado al medio ambiente y en el cuidado de la seguridad de esos jóvenes?

El número de niños decrece en Europa. Hace poco escuché con dolor a un niño de 13 años quien decía que no iba a tener hijos porque no iba a existir un planeta Tierra en el que pudieran vivir.

Escuchemos “cómo salen los niños del agua”. Reincorporemos para los niños su ambiente protector, dentro del cual puedan jugar y aprender hasta que les llegue el momento de ser adultos responsables y, entonces sí, enfrentar la vida con entereza.

La autora es psicoanalista

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