¿Qué lugar ocupa la vida emocional en tiempos de COVID-19? Solange La Rocca. Psicoanalista en Formación APAP

¿Qué lugar ocupa la vida emocional en tiempos de COVID-19?

Pensar en mantener una vida en movimiento, es generalmente asociado a criterios médicos para evaluar nuestro lugar en el mundo. Si tengo ‘salud’ – generalmente desde un punto de vista físico – se considera que tengo que seguir, si tengo ‘enfermedad’, quiero escuchar a un doctor para obtener rápidamente una solución y volver a la rutina, preferiblemente, con muchas actividades. Y así seguimos con la vida. ¿Y cuándo se trata de emociones? El discurso común en los últimos tiempos es: pensar positivamente y ser feliz. Resulta que en la vida real hay casualidad, y abrirse a la casualidad es comprender que no podemos controlarlo todo, es aceptar que no siempre seremos felices y que el pensamiento positivo no es suficiente. Nos sentimos felices, pero también tristes, asustados, enojados, angustiados y raramente queremos dar espacio para todo, porque desde que éramos niños aprendimos que es mejor dejar los sentimientos para después y vivir el mundo afuera, lleno de demandas que cumplir. Y así seguimos viviendo, creyendo que las emociones pueden quedarse para después.

Actualmente, el contexto de la pandemia implica la vivencia de un peligro real, que no podemos controlar y nos pone dentro de nuestros hogares, la vida del mundo exterior se congela y hay una invitación casi inevitable a mirar hacia adentro, percibir emociones que durante mucho tiempo tratamos de dejar dentro de cajones antes de salir de casa. Vivir dentro del hogar implica mantener un contacto más fuerte e íntimo con nuestro hogar interno: sentimientos, afectos y angustias. Este contexto nos permite darnos cuenta de lo importante que es mirar este mundo interno, cuidar nuestras emociones, porque la forma en que las tratamos se vuelve fundamental en tiempos de crisis. Hacer análisis o terapia es dar espacio a este mundo, es ser capaz de percibir que incluso cuando el mundo exterior está más quieto, nuestra mente está en constante movimiento. Podemos encontrarnos en un gran miedo y angustia, pero desde la recepción de sentimientos difíciles, esta misma mente puede llevarnos a muchos lugares agradables, incluso sin salir de casa. Adentrar en tiempos de COVID-19 es importante. Dar un lugar para la vida emocional, escuchar, sentir y nombrar esta vida, nos acerca a estar más fuertes e integrados.

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